martes, 16 de septiembre de 2008

Circo romano

Roma es una ciudad increible, es un caos pero ordenado. El transito es imposible, donde los semaforos y los cruces peatonales son tentativos. Es como que en un cruce el cartel de PARE te sugiere detenerte pero...nadie respeta nada. La ciudad tiene una historia impresionante. El primer dia fuimos a recorrer toda la zona antigua del Coliseo, el Foro Imperial y todo lo que queda hoy en dia del Imperio Romano.

El albergue donde nos estamos quedando es todo un barrio vertical. El edificio es de 1884 y el Bed & Breakfast en el que estamos ocupa el primer y el cuarto piso. Nosotros estamos en una habitacion en el 1er piso con unos vecinos bastante normales. En el 4to piso, donde esta la cocina, hay dormitorios de mujeres que estan ocupados por unas viejas amargas a las que les haria falta una vueltita por Barcelona. Las muy yeguas nos afanaron parte de la comida que habiamos dejado en la heladera. Continuando por el edificio, hemos visto salir varias veces de alguno de los cuartos a un par de trabajadoras de la calle que luego descubrimos (gracias a Dios no por experiencia propia) que resultaron ser trabajadores de la calle, no se si se entiende. La esquina del hotel debe ser de las peores de Roma. Tenemos un callejon entre comercios chinos, indios y pakistanies con personas con aspecto no muy confiable que pasan todo el dia tomando el la vereda. Lo peor de todo fue una chica que vagaba por la calle totalmente dada vuelta por la droga que caminaba sin rumbo con una jeringa clavada en la mano, a la que ni los policias se le acercaba. Esto es literal, no estoy exagerando. Esta chica pasaba la noche durmiendo en la calle abajo de nuestra ventana gritando y puteando a cualquiera que pasaba. Eso le genero que Vicky se parara un par de noches a gritarle que se callara para poder dormir. PERO a 3 cuadras del hotel el ambiente cambiaba rotundamente y nos encontrabamos con la Roma que esperabamos.


El segundo dia lo dedicamos a recorrer el Vaticano. Anduvimos por la Basilica de San Pedro, el Museo Vaticano y la Capilla Sixtina (que es verdaderamente increible) y eso nos tomo practicamete todo el dia. Cuando ya cerraba todo Juan, Vicky y Pia decidieron ir al Faro di Gianacolo, un lugar donde hay una vista de toda Roma espectacular. Mientras tanto Jime y yo subimos a la cupula de San Pedro para luego encontrarnos con ellos en el Faro. Cuando arrancamos a caminar en esa direccion nos terminamos perdiendo entre varios callejoncitos que no daban a ningun lado. Tarde, pero llegando a nuestro punto de encuentro. Con Jime nos dimos cuenta que los tanos no saben dar direcciones ya que lo unico que nos decian era: "A diestra, gira a diestra e camina molto". Como decia antes, una hora y media despues nos encontramos arriba. Nos quedamos un rato sentados los cinco en el borde de una muralla, con los pies colgando hacia abajo admirando la vista de la, a esa altura, nocturna Roma.

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