domingo, 28 de septiembre de 2008

Contradicciones belgas

Los belgas nos recibieron muy bien y poco a poco fueron perdiendo nuestra simpatia. Al llegar a la estacion empezamos a ver que metro tomarnos y 2 veces vinieron personas a preguntarnos si necesitabamos ayuda. Nos subimos finalmente a un tranvia y al vernos con las mochilas un veterano le cedio el asiento a Jime. Como no sabiamos bien donde bajarnos le preguntamos a un belga si conocia la direccion del albergue. Enseguida nos dijo que si y nos indico la parada y la direccion en la que teniamos que caminar. Nos bajamos del tranvia y me di cuenta que habia dejado una bolsa con nuestra comida. El mismo tipo, con gran voluntad, corrio todo el vagon para alcanzarla y nuevamente indicarnos el camino. Arrancamos a caminar y al cruzar una zebra uno de los autos que paro nos indico con su mano la direccion correcta (aun desconocemos como sabia al albergue que ibamos). Hasta ahi venia todo bien.



Cuando llegamos al albergue nos asignaron las camas en cuartos de hombres y mujeres separados. Juan y yo estamos en una habitacion con otras 6 personas, una de las cuales tiene un olor insoportable que aunque el tipo se bane no se le va. Jime, Pia y Vicky estan en otra habitacion que comparten con varias chinas, una de las cuales ronca abundante segun ellas.



Al otro dia nos dirigimos a recorrer Bruselas. La ciudad es bastante particular, es una mezcla de construcciones muy antiguas con edificios ultramodernos, iglesias goticas con siglos de historia y edificios donde actualmente esta la sede de la Union Europea. Esa tarde, estabamos sentados en un banco del parque del cincuentenario (tipica actitud nuestra) y vimos como un belga era multado por un policia por negarse a levantar lo que su perro dejaba. El policia le insistia de forma amenazante pero el tipo se quedaba parado sin hacer nada, sosteniendo la correa de su perro. Si este policia supiera como es en Uruguay... Al dia siguiente nos levantamos temprano y nos fuimos a la estacion para tomarnos un tren a Brujas. Ahi fue donde nos cruzamos con los belgas mas amargos. Luego de recorrer toda la pequena ciudad caminando y almorzar en la vereda de un parque ante la mirada de todos los locales, decidimos hacer un recorrido por los canales de la ciudad en un pequeno barco. Fuimos a comprar los tickets pero el belga nos ladro de una forma brutal, diciendonos que habia mucha gente que tambien queria viajar; que nos fueramos a otro lado. Eso hicimos, caminamos una cuadra y subimos en el barco de otra persona. El recorrido nos llevo unos 30 minutos y no fue tan pintoresco como pensabamos. Luego, dado que hoy es 26 de setiembre y se cumple un mes desde que llegamos a Europa decidimos festejarlo dandonos algun "gusto". Buscamos alguna cafeteria y merendamos unos waffles belgas con un cafe en unas mesas en la vereda de una pequena calle, otra gran inversion del viaje.



El segundo problema con los belgas fue que mientras estabamos sentados merendando, una senora con su perro venian caminando por la calle. Se frenaron atras de Vicky y el perro le meo la mochila, que estaba en el piso. Cuando el perro termino siguieron su paso. Cuando nos dimos cuenta del hecho ya era tarde y las puteadas de Vicky se entendian en cualquier idioma. La mujer ni perdon pidio.



Manana nos vamos para Londres, penultima parada del viaje (que depresion!). En fin, todo muy lindo con los belgas, mucho primer mundo y todo pero no tienen dulce de leche para los waffles.

1 comentario:

MT dijo...

no tendran dulce de leche pero cn la nutella lo solucionan ajja seguramente es el mejor acopañamiento para ellos :) por favor no sabes lo qeu te perdes!