Ya habiamos arrancado mal, teniamos que despertarnos a las 6:00 para salir tranquilos pero cuando escuchamos el despertador eran las 6:30. En la noche anterior me habia dado la cabeza contra el borde de la puerta del locker de la habitacion pero luego de una rapita atencion por parte de Vicky y Pia la herida cicatrizo rapido. Salimos esa manana practicamente corriendo del albergue de Barcelona y llegamos a tiempo para el primero de nuestros trenes. Luego de un improvisado desayuno con jugo de naranja ny bizcochos en el compartimiento del tren, pudimos recuperar parte del sueno perdido en la noche. Llegamos a un pueblito llamado Cerbere que esta ubicado en la frontera entre Espana y Francia. Ni bien entramos a la estacion notamos la diferencia en el trato de las personas entre los dos paises. Una francesa que trabaja en la estacion nos soluciono nuestro problema de llegada hasta Niza. Nos dio un itinerario de 3 trenes regionales que nos llevarian sin costo (dado al pase que tenemos) hasta Niza. Decidimos almorzar afuera de la estacion para hacer tiempo antes de volver a subir a un tren. Simplemente esa amabilidad de la chica de solucionarnos ese tema supero la poca amabilidad de los catalanes.
El camino hacia Niza es bastante pintorezco, vamos pasando por varios pueblitos de veraneo franceses que le dan todo el color a la zona. Al comenzar este trayecto nos dimos cuenta de que todo el mundo viaja igual que nosotros. Uno de los trenes que nos tomamos iba practicamente lleno de gente con mochilas. Uno miraba los lugares para guardar equipaje arriba de los asientos y todas eran mochilas como las nuestras por lo que nuestra apariencia de subdesarrollados que no tienen idea donde estan rapidamente fue suplida por un sentimiendo de igualdad de condiciones, todos estamos mal dormidos, con sed, calor y transpirados (linda combinacion, especialmente en Francia).
Hemos retomado el curso de nuestro itinerario. Pensamos llegar a Niza y salir a tomar algo sobre la costa de la ciudad y asi descanzar un poco de este dia, pero eso les cuento mas adelante. Por ahora me recuesto contra la ventana del tren para estar mas fresco mientras Jime y Pia arman un rompecabezas humano con sus piernas para poder dormir en los cuatro asientos que tienen y Vicky y Juan se van a un vagon mas adelante para tener mas aire.
La voz del tren nos avisa que estamos en Montpellier, lo que significa que todavia nos queda una hora y cuarenta minutos hasta llegar a Marsella para nuestro ultimo trasbordo. Tengo sed y estos franchutes no venden nada arriba de los trenes.
viernes, 5 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario